Lulú de la Vega (rojo y oro) fue varias veces arrollada en el 2º, de su presentación en Acho, que buscaba la salida a tablas constantemente. Irresoluta y con poco oficio estuvo a merced del astado. Algo mejor se le vio con el 5º, el más noble y repetidor de la tarde, en algunos pasajes a la verónica como en un par de tandas con la diestra, dejando sin embargo la sensación de estar por bajo de las condiciones del oponente. No estuvo fina con los aceros.
Michelito Lagravere (rosa pálido y oro) quien saludó una ovación en su primer becerro luego de mostrarse variado con el capote y dejar una faena con temple y detalles en los trincherazos que movieron los resortes del público. Varios pinchazos y descabellos impidieron que toque pelo. En el que cerró plaza, ya con escasa luz, Michelito plantó pelea a un becerro que arreaba y topaba más que embestir, inquieto de patas lo pasó habilidosamente de muleta pero no conectó con el público y falló reiteradamente con la espada. En los lances de recibo fue feamente golpeado al ser arrollado por el becerro. Dio una vuelta al ruedo por su cuenta.
Los de "Apóstol Santiago" estuvieron de menos a más en su presentación, dos becerros y otros cuatro novillitos (mansos y nobles) salvo el 5º quien destacó, demostrando casta y codicia al momento de liar.






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